Caracas, 13 de junio de 2018.- Este miércoles 13 de junio, los larenses se visten de fiesta en honor a San Antonio de Padua, onomástico que exalta la alegría popular a través de los Sones de Negros o Tamunangue, práctica cultural que combina rasgos indígenas, españoles y africanos.

Esta danza identifica las poblaciones de El Tocuyo, Sanare, Curarigua, Carora y Barquisimeto, ubicadas en esta entidad federal del  centrooccidente venezolano, cada uno con una forma particular que le otorga los matices propios que los distingue.

Dichas variedades vienen dadas por la geografía, el tipo de suelo, el ambiente y la comida, entre otros factores

El baile

El Tamunangue inicia la simulación de una batalla con garrotes, como preámbulo a la danza, la cual está estructurada en siete sones, denominados: el chichivamos o yiyivamos, la bella, la juruminga, la perrendenga, el poco a poco, el galerón, y el seis figuriao.

Concluye con el canto de una “Salve”, oración con la que se saluda y ruega a la Virgen María.

La Batalla no es un son, es una batalla entre dos hombres con garrote, con garrote porque no se les permitía usar armas, simulan que estaban haciendo esgrima.

El galerón es uno de los que tiene una coreografía. Se ejecuta en pareja, con vueltas que se entrelazan, es el más colorido, junto con el “seis figuriao”, que posee más figuras y se asemeja a los bailes de salón.

Los pasos, incluso, trascienden a la época antigua.

“En aquel tiempo a los negros esclavos no se les permitía entrar a los bailes de salón, pero ellos los veían y luego los imitaban o se mofaban, y de ahí nacen todas las figuras del Tamunangue”,

Dependiendo de la localidad, la práctica tamunanguera presenta variables, producto de las influencias y límites espaciales, pero en general, los sonidos de la guitarra, las maracas y la tambora o el tambor, así como diversos cantos son elementos indispensables para que las parejas bailen de forma simultánea, realizando giros y cadenas entre sí.

En este día, los devotos expresan oraciones, rinden ofrendas y formulan promesas, todo esto como muestra de agradecimiento por los favores recibidos por parte del santo, al que se le atribuyen buenas obras en materia de salud, prosperidad, búsqueda de objetos extraviados y amor.

Esta manifestación folklórica es guiada por los músicos y por las voces y mandos que el cantante va produciendo a lo largo de su ejecución.

“Dámele la vuelta, la medida vuelta, sácame de los piojos, enamora la negra, tráemela pa’ ca’, llévala pa’ allá”, es uno de los sones de voz y mando, que tiende a bailarse de forma libre, pero existen otros que cuentan con coreografías.

La cantidad de instrumentos depende de la agrupación y las voces que les acompañan. Se cantan estribillos cortos o largos, entre los que se dan gritos o falsetes.

Los tamunangueros normalmente visten, en el caso de las mujeres, con faldas floreadas y blusas blancas, y los hombres, con pantalones, camisa, alpargatas y sombrero. El garrote es un instrumento fundamental en esta pegajosa danza.

400 años de historia

Investigadores coinciden en que el origen del Tamunangue Larense data desde hace 400 años y guarda relación con San Antonio de Padua, el segundo santo en ser canonizado más rápido por la iglesia católica.

El Tamunangue Larense rinde honores a San Antonio de Padua, de hecho, los tamunangueros son antonianos y deriva del nombre que se le da al tambor que se utiliza en la interpretación de los cantos característicos de este baile, el tamunango.

Esta manifestación fusiona la cadencia latina con la africana en metáforas y la elegancia de los bailes europeos de salón que van hilando los sones.

La manifestación inicia el día 12 de junio con la celebración con el velorio y a la medianoche rompe el Tamunangue.

El 13 de junio de 2014, en el sector La Concorquia de Barquisimeto, el estado Lara recibió el certificado que declara al Tamunangue como Patrimonio Cultural de la Nación, de manos del ministro para la cultura para ese entonces, Fidel Barbarito, quien afirmó que la decisión fue tomada debido a que esta manifestación es un Bien de Interés Cultural desde 2008.

El Tamunangue Larense  no solo merece un importante espacio en el acervo cultural del país, sino un reconocimiento internacional por su inmensa mezcla histórica, cultural y religiosa.   /CP