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Caracas, 25 de noviembre de 2018.- Contamos con un territorio amplio y grandes recursos naturales y humanos con los cuales vamos a construir nuestro sueño: gestar un estado próspero, equitativo, justo, donde la felicidad sea el factor común.

Y no hay nada como el sueño para engendrar el porvenir. Hoy, utopía; mañana, carne y hueso. Así marcaba el paso el escritor francés Víctor Hugo en su obra Los Miserables. Y es que para poder trazar un plan complejo, poderoso, que beneficie a todos, es necesario primero soñar.

Soñar significa empezar a formular, despiertos, planes fundamentados en nuestras capacidades reales, en los recursos con los que verdaderamente contamos, y en la fuerza de trabajo y la voluntad que efectivamente tenemos.

En nuestro caso, Miranda cuenta con un territorio amplio y muy variado: tenemos numerosos recursos naturales, extensas tierras con potencialidad para producir alimentos, y amplias zonas industriales.

Nuestras tierras producen desde frutas, tubérculos, flores hasta mármoles, y todo con calidad de exportación. Somos la cuna del cacao porcelana,  requisito indispensable para que un chocolate en cualquier parte del mundo pueda obtener la calidad Premium.

En nuestras zonas industriales tenemos grandes laboratorios farmacéuticos, plantas de productos de consumo masivo, empresas de variada índole. Vale decir, tenemos una plataforma industrial que nos posibilita soñar con los pies puestos sobre la tierra.

Paralelamente también sumamos numerosos centros de educación técnica y universitaria, donde se pueden generar conocimientos propios  para desarrollar nuevos productos, y donde se pueden abordar las tecnologías que cada día nos vayan dando un mayor grado de autonomía.

Pero eso no es todo. Miranda es el segundo estado con mayor población, con numerosos profesionales en las diferentes áreas del conocimiento humano, y contamos con numerosos centros urbanos, y un sistema de vías de comunicación cada vez en mejores condiciones.

En resumen, tenemos: recursos naturales y tecnológicos, tierras para producir y centros industriales donde procesar la materia prima, donde darle el valor agregado. Contamos también  con una mano de obra excepcional.

Pero después de todo esto aún falta incluir en nuestra lista otro tesoro: nuestras zonas turísticas. Playas y montañas, mar y ríos: espacios hermosos con una profunda vocación para el sano esparcimiento social.

Hasta aquí nuestro primer paso: una evaluación lo más detallada posible de lo que tenemos.

Nuestro segundo paso es empezar a soñar. Nos preguntamos ¿qué queremos? La respuesta no se hace esperar: calidad de vida, beneficio en igualdad de condiciones para todos los mirandinos, gestar un estado próspero, equitativo, justo, donde la felicidad sea el factor común. Se trata de lograr un estado donde todos nuestros niños tengan la mejor educación y nuestros jóvenes tengan todas las herramientas para formarse como profesionales creativos, bien informados, libres. Se trata de que cada familia tenga la oportunidad de crecer en armonía y plenitud, con espacio para producir y también donde disfrutar de ocio compartido y sano.

Para lograr esta utopía, ese sueño, esa esperanza, todos juntos estamos trabajando, aportando, construyendo un Miranda brillante, incluyente, y con el objetivo de que todas las manos, los corazones y las visiones se complementen y no se excluyan.

Por eso en el Gobierno regional estamos trabajando para dotar a Miranda de todas las oportunidades: firmando convenios con las universidades para generar conocimientos y tecnología para nutrir fábricas y plantas, públicas y privadas; garantizando vías de comunicación para mover la producción; consolidando un servicio de transporte verdaderamente social; formando un servicio de seguridad policial, bomberil y de salud, para bajar al máximo las tasas negativas y convertirnos en el estado más seguro del país.

¿Es una utopía? Sí, es el sueño, el plan, la meta. Y nos toca a nosotros, a todos por igual, grandes y pequeños, mujeres y hombres, mirandinos y mirandinas convertir ese sueño en carne y hueso. Somos todos nosotros, campesinos y obreros, técnicos y científicos, educadores y comunicadores, trabajadores y empresarios, comunas y otras organizaciones sociales, quienes juntos estamos  trazando el rumbo hacia nuestra utopía: ese sueño donde todos ganamos.