Caracas, 22 de mayo de 2018.- Todos los poderes del mundo se han confabulado para negarnos a los venezolanos y venezolanas el derecho a la autodeterminación nacional, entendido este como la capacidad de un pueblo en el ámbito de su territorio de elegir su propia forma de gobierno y decidir libremente su modelo de desarrollo económico, social y cultural.

A Venezuela, el derecho a la autodeterminación nacional no se lo regaló nadie, nos lo legaron nuestros padres libertadores, cuando en la declaración de Independencia de julio de 1811, plasmaron lo siguiente, y lo cito de nuevo:

“Declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos”.

Esa proclamación la defendieron y la conquistaron en los campos de batalla de nuestra patria y de toda Suramérica, con la firme determinación que expresa Simón Bolívar, en su discurso ante el Congreso de Angostura del 15 de febrero de 1819:
“Convencida Venezuela de poseer las fuerzas suficientes para repelar a sus opresores ha pronunciado por el órgano del Gobierno, su última voluntad; de combatir hasta espirar por defender su vida política, no solo contra la España sino contra todos los hombres, si todos los hombres se hubiesen degradado a tanto, que abrazasen la defensa de un Gobierno devorador, cuyos único móviles son una Espada exterminadora, y las llamas de la Inquisición”.

Con esa convicción bolivariana, a lo largo de 200 años, como pueblo hemos resistido, luchado y finalmente recuperado nuestra propia vida política a partir de 1999, bajo el liderazgo del Comandante Chávez.

Así lo dejamos plasmado en la Constitución que debatimos y aprobamos en 1999, donde ratificamos nuestra decisión de no renunciar, nunca más, a los valores de la doctrina republicana de Simón Bolívar:

Artículo 1. La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional”.

De igual manera dejamos plasmado, en el artículo 5 constitucional, que una de las maneras de ejercer nuestra soberanía popular es el voto. Ese voto que, desde 1999, hemos recuperado como instrumento de transformación revolucionaria, de inclusión y de expansión de nuestros derechos económicos, políticos, sociales y culturales.

No hay poder en el mundo, que pueda arrebatarnos, ni condicionarnos el ejercicio revolucionario del sufragio.

Este 20 de mayo, yo voto por mi Patria, para seguir luchando y construyendo un gobierno como lo prefiguró Bolívar en Angostura:

“Un Gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad, y la paz. Un Gobierno que haga triunfar bajo el imperio de las leyes inexorables, la igualdad y la libertad”.

Dios mediante, nuestra conciencia mediante, nuestro voto mediante, nuestra lucha mediante, así será. ¡Viva Venezuela!/AWMJ